La salida

15 de Agosto de 2009

 

Tres oropéndolas entraron por la ventana del cuarto.

            La primera, al intentar salir de nuevo, chocó contra  una pared. Aprendió, porque pensó  simplemente  “por aquí no es”. Suponemos que pudo salir al segundo intento, porque no se volvió a hablar de ella.

            La segunda, más rápida, chocó con dos de las paredes antes de tener tiempo de pensar nada. Como consecuencia de los golpes, se quedó un poco aturdida, y ya no recordaba dónde estaba la ventana, a pesar de haber entrado por ella dos minutos antes. Era de esperar que saliera tarde o temprano, más o menos indemne.

            La tercera oropéndola entró a mucha más velocidad, o sus compañeras le tapaban la vista, o la mala suerte hizo que entrara siguiendo un ángulo equivocado. El caso es que chocó con las tres paredes y cayó al suelo, inconsciente.

            Cuando despertó, tampoco podía volar. El tiempo de que disponía –ahora sí- le indujo a la reflexión. En un principio, la lógica le llevó a deducir que hubo en algún momento una ventana, por la que ella entró;  pero su propia experiencia no predisponía a creer que la hubiera, y desaconsejaba como muy doloroso todo nuevo intento de encontrar la salida; tuvo tiempo entonces para la metafísica: se demostró a sí misma la imposibilidad de la existencia de ninguna ventana, y lo proclamó como ley universal y necesaria.

EPÍLOGO:

            La segunda oropéndola, que seguía por allí, al escucharla se apiadó de ella: sin duda la ventana existe, aunque tú no puedas verla ni alcanzarla, le dijo; este pensamiento es suficiente para que tengas  esperanza. Después, tal y como dijimos más arriba que podía ocurrir,  recuperó totalmente sus sentidos, encontró la ventana y salió.

 

CUENTO POPULAR ARMENIO (Con perdón)

Oropéndola

Oropéndola (Oriolus Isabellae)

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2 comentarios to “La salida”

  1. aguilarojax Says:

    Yo lo veo de forma más simple: si te chocas, no importa, siempre que puedas rectificar, y “olvidarte” del tema. Cualquier otra actitud es el nacimiento de una neurosis (claro que también es el origen de la Literatura, la Religión, la Filosofía…).
    Desconfío del origen del cuento, de todas maneras: Si el autor ha puesto “Cuento popular armenio (con perdón)”, por algo será.
    En cualquier caso, es reconfortante ver el número de interpretaciones diferentes que puede tener un cuento.

  2. Bruxelloise Says:

    Bastante fatalista… Si haces las cosas sin pensar te chocas, y si te paras a pensarlas, te inventas una razon para no hacerlas ( te simplificas la vida) y te quedas pensando… para los restos… No sé si estoy muy negativa, o si no comprendo la literatura armenia.

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