Anna Frank en bicicleta

19 de julio de 2012

29 de tammuz de 5772

A pesar de la gravedad de la situación, de sobra conocida por todos, me sorprende la minuciosidad con la que se buscan todavía resquicios en los que recaudar, so pretexto de las mejores intenciones, unos cuantos céntimos más, a costa, como siempre, de los que no tienen  la culpa de la crisis ni los medios para solucionarla:

“Diario Sur”, publicó ayer que el Gobierno pretende imponer el uso del casco en las bicicletas, incluso en ciudad (no sólo en carretera, como hasta ahora).

Es muy recomendable llevar casco, quién lo duda, cuando se va en bicicleta. Pero de ahí a exigirlo bajo multa… Si se trata de recaudar donde hay dinero, ahí están esos simpáticos vehículos todoterreno que contaminan, impiden la visibilidad, y en ciudad son absolutamente inútiles (como no sea para llevar a la suegra al peluquero, o a los niños al colegio, disfrutando de las sensaciones que brinda un safari, pero ahorrándose el viaje al Serengueti), .

Discriminatoria, ridícula y disuasoria del uso de la bicicleta (uno de cuyos alicientes, al menos para mí, y me imagino que para la mayoría, es que no son necesarios permisos), la medida me recuerda un chiste leído hace años [1]:

Durante un mitin de A. Hitler, el dictador pregunta « ¿Quién tiene la culpa de todos los males de Alemania?» En ese momento un judío con sentido del humor (y cojones para asistir al mitin, por eso es un chiste) responde « ¡Los que van en bicicleta!» Hitler, sorprendido, le pregunta « ¿Y por qué justamente los que van en bicicleta», y el otro responde «¿Y por qué precisamente los judíos?»

Parece, por tanto, que nuestro Gobierno, con menos sensibilidad que Hitler – o menos sentido del ridículo- ha decidido que los que van en bicicleta también tienen la culpa de la crisis.

Junto con el confinamiento (todavía no efectivo, pero nunca se sabe) en “carriles-bici” que no llevan a ninguna parte, la situación me recuerda otros tiempos (peores).

Propongo, en consecuencia, como medida de protesta (entre otras,  como el uso de cascos alternativos o de fantasía, como sin duda ya habrán defendido los colectivos a favor de las dos ruedas), el uso, para todos los ciclistas, de una estrella de David [2] amarilla, con la inscripción “Radfahrer [3], en lugar visible (¿en el casco?), siguiendo el modelo adjunto:

Más sobre este tema en el Blog de “El País”.

_______

NOTAS:

[1] Abraham Enberg, Chistes judíos que me contó mi padre (Hebraica Ediciones, Madrid,  2005). Reproduzco el chiste de memoria.

Abrasha Rotenberg, fundador de numerosos proyectos de prensa (los diarios argentinos Nueva Sión y La Opinión, etcétera), cofundador de la editorial Altalena, padre de la actriz Cecilia Roth y del cantante Ariel Roth, reeditó en 2005, en Hebraica Ediciones, su Chistes judíos que me contó mi padre.

[2]   Imagen cortesía de UCLAToday, revista de la Universidad de  California-Los Angeles.

[3]  Obviamente, “ciclista” en alemán.

4 comentarios to “Anna Frank en bicicleta”

  1. Mina Says:

    Que no se compliquen haciendo nuevas leyes, que el animo legislador tb cuesta dinero del contribuyente. Basta con que recauden aplicando las actuales Ni siquiera pido perseguir el fraude fiscal:

    – ¿Multar a los motoristas que circulen por las aceras?

    Al menos se estaría multando a quien pone en grave riesgo a los demás, y no a sí mismos. Y mantienes ocupados a los mismos policias locales

    • aguilarojax Says:

      Totalmente de acuerdo. No está mal lo de los motoristas: la ley ya existe, pero claro, eso no da de comer al legislador y su familia. Siempre nos engañan con lo mismo. Es como lo de “vamos a crear un cargo de coordinador (y un Departamento) para analizar cuáles son los Departamentos que sobran (regalo de fin de curso, en mi Insituto).

  2. Anacreonte Says:

    Muy bueno. En este país o no llegamos o nos pasamos. lo siguiente será exigirles zapatillas Adidas a los que corren, no se vayan a caer.
    ¿Nadie a averiguado quiénes son los fabricantes de cascos de bici? Aquí el que no hace relojes roba directamente.
    Un abrazo

    • aguilarojax Says:

      Efectivamente, también habría que preguntarse “¿cui prodest?” El caso es que, con aprovechamiento económico o sin él, en este país se aceptan cosas que se salen del sentido común. Aunque no todo el mundo: hoy he leído que la Junta de Andalucía se opone, por considerarlo absurdo. Menos mal.

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